
No podemos juzgar a los demás. Para juzgar al otro, hay que ponerse en su misma piel, vivir lo mismo que ha vivido, y eso no puede suceder.
Es más, en ocasiones terminamos nosotros cometiendo faltas que jamás hubiéramos pensado que las cometeríamos; por presiones, o por situaciones límite.
Si no podemos entender al otro, al menos hay que respetarle.
Es más, en ocasiones terminamos nosotros cometiendo faltas que jamás hubiéramos pensado que las cometeríamos; por presiones, o por situaciones límite.
Si no podemos entender al otro, al menos hay que respetarle.
Juzgar respeto
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