
He llegado a la conclusión de que la esperanza no es buena. Cuando esperamos algo, lo hacemos basándonos en experiencias vividas, en cosas que nos fascinaron y que querríamos que volvieran. Siempre pensamos sobre modelos conocidos, y el pasado nunca vuelve. Las cosas que sucedan siempre lo harán de manera diferente.
No tienen por que ser peores, pero si diferentes. Además, cuando esperamos, hacemos paso a una posible desilusión, ya que no siempre vendrá lo esperado.
Por eso lo mejor es no esperar nada, así todo será sorpresa, y no nos desilusionaremos nunca. No fabricaremos sueños de papel.
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