
Dicen que para dialogar hay que preguntar primero, y después escuchar. Lo decía Machado.
¿Alguien se imagina hablándole a alguien, o preguntándole, y que jamás obtuviera respuesta? Tendría que ser un corazón de granito, parece imposible que haya un corazón al que nada le afecte; pero lo hay.
Yo prefiero tener mi corazón...
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